Fernando se levantó como cada mañana para trabajar. Era miércoles, su día libre, pero aún a sabiendas de que estaba prohibido, trabajaba. No tenía nada mejor que hacer y estar solo en casa no era su opción preferida. Como cada miércoles tenía que recoger a su hermano del aeropuerto.
A pesar de considerarse huérfano de padre, Fernando sabía que éste seguía vivo y que Graciela le había dado otros dos hermanos un chico y una chica, se lo había contado Carlos.
Carlos no era anacoreta como Fernando. Trabajaba de jefe de sección en unos grande almacenes en el área de tecnología y si no fuese por Carlos, Fernando jamás habría tenido móvil. Carlos no quería que su hermano se distanciara cada vez más de la sociedad o de su familia y si no le obligara a recogerle del aeropuerto cada miércoles, nunca se verían.
A veces Carlos pensaba que su hermano sufría algún tipo de enfermedad cuya cura era necesaria a través de especialistas y aunque él había intentado en fallidas ocasiones comentarlo. Sabía cual sería la respuesta de Fernando.
Hoy era miércoles y Carlos tenía algo bastante especial para su hermano. Un billete de avión con fecha y destino. Sin posibilidad de cambio ni de cancelación.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

2 comentarios:
BUASH, ya empiezo a tomar nota de todo para que luego no me pille el toro.
Se nota que estamos tanteando terrenos que queremos que sean nuevos. ¿Os hace una de zombis brasileiros? :D
OLI I7O
Nos vamos de viaje, que bueno. A ver donde nos llevamos a Fernando, que no le pase na...
Publicar un comentario en la entrada