LA HISTORIA

El Cantinero arrastró un taburete hasta la mesa que ocupaban sus recién llegados clientes.
-¿este sabe ya algo?
-Nada, hemos intentado hablar con él, pero no es fácil.
-Cagüentodoloquesemenea. Alñ final siempre tengo que hacer yo las cosas.
Fernando se dio cuenta de que el cantinero no era cubano. ¿Asturiano quizá?

- Escucha hijo
- Yo no soy su hijo
- Pero podías serlo, no en vano yo fui novio de tu madre hasta que tu padre apareció en escena. Pero no es eso de lo que quiero hablarte. Escucha sin interrumpirme. Tu padre está muy enfermo, si es que no ha muerto ya
- ¡Papá!
- Calla, coño. Carlos, dile a tu hermano que, o se calla, o le amordazo.
- Me callo, me callo
- Bien. Para cuando ese pájaro que es tu padre se enamoró de la gacela brasileña, ya hacía años que éramos los dos socios de un negocio… digamos que de muuuuuuuchos años. Un tesoro.
- ¿Cómo los de los piratas?
- Igualito. Te resumo. Cuando tu padre se fijÓ en tu madre, en aquel entonces mi novia, él y yo compartíamos piso. Vivíamos en la casa que mi abuela me prestaba en Madrid, él me alquilaba una habitación. A raíz de lo de tu madre nos peleamos a muerte. Pero la suerte siempre estuvo de parte de tu padre y, cuando le eché de casa, él se llevó una caja que había encontrado en un escondite secreto de su habitación, una especie de trampilla oculta en un falso techo. La caja… la caja, que ha estado con nosotros hasta hace unos días, se ha extraviado, pero ya te digo que contenía información importantísima para localizar un tesoro que, parece ser, escondió hace años unos de mis antepasados, Sebastian Hernández Fonseca. Tu padre se portó como el amigo que siempre había sido y me la devolvió, pero también se portó como el hijoputa en que se había convertido y se quedó con la principal información: el Mapa. ¿me sigues?

Fernando pensó en la caja gris, y en la calavera del mono, y empezó a ver la luz. Miró a Danay y ella le hizo señas de que no dijese nada.

- ¿Y qué tengo que ver yo en esta historia?

5 comentarios:

Maria dijo...

Me ha gustado mucho!

Sara O dijo...

Eres un amor, María bonita.
Aviso bloggers: si nadie sigue la historia, me lío la manta a la cabeza y la termino yo.
Contenta me tenéis.
Esta juventú no aguantá ná.

Maria dijo...

gracias Sara, por cierto ¿a quien le toca?
¿A que me lío la manta yo también con Sara y hacemos un mano a mano.?

Sara O dijo...

Joer, si es que ni siquiera se lo lee nadie... Niños, niñas, queréis responder cuando se os habla...

Oli dijo...

¡Hey! ¡Claro que estoy aquí! ¡Y claro que sigo siendo Blogger! Me encanta tu capítulo, te has mojado realmente, y hay una línea por donde seguir. Si nadie escribe esta semana, yo meteré un capitulillo.


OLI I7O

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