03. Rara vez pienso con palabras

El destino regía su vida. En la vida de Fernando nada era planificado. Todo transcurría con la espontaneidad inesperada de las circunstancias que se presentaban. Había escogido ser libre, libre de ataduras convencionales y su día de libranza no iba a definir la aventura diaria de “perderse” con su taxi. Allí pensaba Fernando.

Le gustaban el tarot y demás prácticas adivinatorias. Prefería pedir perdón, a pedir permiso. Se entretenía con libros de filosofía y murder stories. No consumía alcohol ni ningún tipo de drogas. Y prefería “soñar” despierto. No se llevaba mal con Carlos, era su hermano, pero le angustiaba su estilo controlador. Su proceso mental era básicamente simple y no estaba dispuesto a que condicionara su intensa vida intelectual. No discutía con el, era una acción que le consumía demasiada energía.

Llegó al encuentro, alertó con el claxon a Carlos, que allí estaba con su camiseta Gap, su ipod, y con su estúpida expresión de Joder, tío, siempre me haces esperar”

 - ¡Hey, tío! llevo veinticinco minutos de reloj esperándote, ¿donde coño te metes? ¿Acaso no recordabas que habíamos quedado a las 17.30? – espetó, como siempre, Carlos – ¡te tengo una sorpresa!

 - Hola Carlos, perdón, no quería llegar tarde, me lié. Sube – dijo Fernando, asomando la cabeza por la ventanilla.

 - ¡Falta una semana! Tú y yo, ¡nos vamos juntos de vacaciones!. Te mereces un viaje guapo, guapo con tu hermano mayor, verás qué bien lo vas a pasar – entonando con musiquilla la última frase mientras unos movimientos vulgares acompañaban su expresión lasciva. 

(La cara de Fernando... un poema)

02. El Regalo

Fernando se levantó como cada mañana para trabajar. Era miércoles, su día libre, pero aún a sabiendas de que estaba prohibido, trabajaba. No tenía nada mejor que hacer y estar solo en casa no era su opción preferida. Como cada miércoles tenía que recoger a su hermano del aeropuerto.

A pesar de considerarse huérfano de padre, Fernando sabía que éste seguía vivo y que Graciela le había dado otros dos hermanos un chico y una chica, se lo había contado Carlos.

Carlos no era anacoreta como Fernando. Trabajaba de jefe de sección en unos grande almacenes en el área de tecnología y si no fuese por Carlos, Fernando jamás habría tenido móvil. Carlos no quería que su hermano se distanciara cada vez más de la sociedad o de su familia y si no le obligara a recogerle del aeropuerto cada miércoles, nunca se verían.

A veces Carlos pensaba que su hermano sufría algún tipo de enfermedad cuya cura era necesaria a través de especialistas y aunque él había intentado en fallidas ocasiones comentarlo. Sabía cual sería la respuesta de Fernando.

Hoy era miércoles y Carlos tenía algo bastante especial para su hermano. Un billete de avión con fecha y destino. Sin posibilidad de cambio ni de cancelación.

01. Treinta y nueve años

A las nueve de la noche ya no quería hablar con nadie, se encerró en su cuarto, se puso el pijama y abrió su libro favorito por una página al azar. Repetía esta acción desde hace años, cada noche en que el resto del día no había sido agradable, cuando charlar a esas horas con su anciana madre no le aportaba nada, cuando no quedaban cereales de los del tigre o cuando los clientes de su sucia cuadra-taxi habían sido parcos en propinas.

En la página 8 de “El Ojo Mágico” ya sabía lo que iba a descubrir tras pegar la nariz al gastado papel maché e irse separando lentamente. Los colores se juntarían, las líneas se convertirían en figuras y formarían dos delfines, un cofre y las ruinas de un barco antiguo en el paisaje azulado.

A sus 39 años Fernando sólo tenía en su habitación libros de imágenes en 3d, no tenía ordenador, ni televisión, su madre sí. En la agenda de su teléfono móvil monocromo aparecían pocos números: “Carlos Hermano”, “Carlos Casa”, “Casa”, “Mamá”, “Telepizza”, …

Lo que Fernando recordaba como el mejor día de su vida fue cuando, días después de aprobar el carné de conducir, heredó la licencia de taxi de su padre. Guardaba buenos recuerdos de los días en que, con 20 años, acompañaba a papá a ese club de brasileñas de la A-1. Para él, el peor día de su vida fue cuando papá anunció que abandonaba el país para formar otra familia al otro lado del charco junto a la joven Graciela.

A las diez menos cuarto ya dormía.

Estamos preparando la II Edición...

Ha llegado el momento...

Los 8 Bloggers están trabajando para empezar MUY PRONTO una nueva historia "sorpresa" para todos. Pero ya tenemos aquí los primeros detalles del trabajo... Hemos limpiado y renovado el look de 8bloggers.com. ¿Gusta?

Y ya tenemos el ansiado PDF que recopila toda la I Edición de 8 Bloggers:
La Noche de Los Castillos
. ¡Bájatela!

¿Qué es 8 Bloggers?

Se trata de escribir un libro, una historia, entre 8 escribientes. La historia que estáis leyendo se escribe casi a diario por un autor distinto cada vez. La mecánica es sencilla, arriesgada, divertida y muy veloz: Cuando se publica un capítulo (post), el siguiente en escribir tiene un máximo de 48 horas para publicar el siguiente... Esto provoca, al menos eso intentamos, que la historia sea trepidante y que nadie sepa qué le va a pasar a Saúl o a los personajes que vayan surgiendo a lo largo de los días.

El proyecto nace como inquietud de uno de los que escriben, que se puso en contacto con los otros siete autores, creando el Proyecto ULSA (Un Libro, Siete Autores) y en un par de semanas ha echado a andar.

En el transcurso de la historia, los lectores pueden opinar, comentar, proponer todo lo que quieran. Esto es un experimento, ¿quién no ha deseado alguna vez cambiar una parte de un libro, o el final de una peli?

Los autores de 8 Bloggers son:

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Disfrutad de la historia de 8 Bloggers.com, que seguirá funcionando mientras tenga audiencia.

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